Fin de semana (largo) en Estocolmo
La semana pasada sólo tuve un día de clase, el martes, así que decidí ir a Estocolmo a ver a Pablo y conocer un poco todo aquello.
La mejor forma (tiempo-precio) de ir a Estocolmo desde Karlskrona, es en avón. En Ronneby hay un miniaeropuerto que sólo tiene vuelos nacionales (de hecho creo que sólo se puede volar a Estocolmo). Quise hacer una foto al aeropuerto, a su única pista de aterrizaje/despegue, pero me quedé sin batería en la cámara. El billete sale por unos 80€ y el avión tarda unos 50 minutos. Eso sí, hay que comprar los “last minute” tickets para que te salgan a buen precio. Y al decir last minute es last miunte. Se pueden ver los vuelos con plazas vacías el día de antes, pero no se puede comprar hasta que el primer vuelo que aparezca disponible sea el que quieres coger. Es decir, si el día que quieres viajar hay tres vuelos con plazas libres, a las 9.00, a las 15.30 y a las 17.00 y quieres volar a las cinco de la tarde, has de esperar hasta pasadas las tres y media para poder comprar el billete. Es un tanto estresante porque te queda algo más de una hora y media para ir al aeropuerto. También es cierto que depende de los slots de tiempo, pero por lo general suele estar un poco ajustadillo. Otra opción es irte al aeropuerto y comprarlo allí. En Ronneby había un ordenador habilitado para ello; en Estocolmo no me dio tiempo a fijarme (casi pierdo el vuelo :S).
Para ir a Ronneby creo que hay autobuses desde el centro que salen 70 minutos antes de cada vuelo y en Estocolmo puedes coger el Arlanda Express (si vuelas con SAS vas al aeropuerto de Arlanda) o algún autobús. Yo iba a coger el tren para ir a Ronneby que por ser estudiante me sale gratis y una vez allí pillar un autobús, pero Mikel se ofreció a llevarme (gracias Mikel). Estábamos un poco perdidos pero al final dimos con él. Con las prisas de comprar el billete, me olvidé de apuntar el código de reserva. En la ventanilla de SAS no había nadie y yo veía que la gente sacaba su tarjeta de embarque en unas máquinas en las que me pedían el dichoso código. Así que llamé a Mikel para que me lo dijera pues compré el billete desde su ordenador. Menuda cabeza la mía…
Después de esperar una horita salió el avión y casi sin darme cuenta ya estaba allí. Decir que la vista aérea de Estocolmo es preciosa, miles de islitas, muy verde y mucha mucha agua. En general la vista aérea de Suecia es bonita y muy distinta a la de España. A poca altura, las carreteras españolas se distinguen perfectamente por el color del asfalto. En Suecia, se distinguen porque ves un montón de superficie verde atravesada por líneas rectas, es algo curioso.
Llegué a Arlanda, terminal 4 y Pablo llegó a los 5 minutos porque se encontró con bastante tráfico en el bus. Y de vuelta a Kista, que es donde vive Pablo. Esa misma tarde celebraban en su residencia el cumpleaños de Alex, un suizo. Nos invitó a barbacoa y cervezas y fue cuando conocí a la mayoría de los amigos de Pablo.
El resto de los días Pablo tenía clase y tampoco podíamos hacer mucho más. Un día fuimos a Estocolmo, al main campus de la KTH, Pablo, Alberto y yo, a que le dieran a Pablo su recibo de la Student Union de que había pagado. De paso aprovechamos y comimos en una pizzería del campus, que por cierto es inmenso.
El metro en Estocolmo es especialmente caro, cuesta algo más de 4 euros un sólo viaje, así que aprovechaba cuando Mario o algún otro amigo de Pablo se quedaban en casa para que me dejaran su abono mensual.
Tuvimos otra fiesta de cumpleaños de un Australiano en su residencia. No estuvo mal pero había como unas 40 personas a repartir en la habitación enana y el pasillo. Un poco agobiante.
El sábado fue día de turismo. Fuimos Pablo, Mario y yo a visitar el centro antiguo de Estocolmo. Está situado en la isla de Gamla stan. Aquí algunas fotos del sábado:
En esta misma isla está el museo de los Nobel. No entró la curiosidad y pese a que había que pagar 40 koronas, entramos. La verdad es que nos decepcionó un poco a los tres… Íbamos siguiendo al guía pero se enrollaba demasiado y lo vimos por nuestra cuenta. El museo es muy pequeño y no hay mucho que ver. eso sí, es muy bonito por dentro.
Y coincidió que al salir del museo estaba el cambio de guardia en el palacio real. Así que nos paramos a verlo e hicimos algunas fotos.
Vista de Estocolmo desde Gamla stan
La fachada del museo nacional
Un velero
Más tarde se nos unieron más amigos de Pablo y cogimos un barco (con el abono transporte que también lo cubre) para ir hacia otra isla, Djurgården. Estocolmo no es muy grande, no llega al millón de habitantes, pero jamás se me hubiese ocurrido que me iba a encontrar a gente conocida allí. Pues sí, y de hecho en el barco. Nos colocamos en la proa para ver mejor y hacer buenas fotos. Al darle la vuelta le digo a Pablo: “Anda, si yo conozco a esa chica” Era una chica italiana y su novio. Les conocí en el curso intensivo de sueco que hice en agosto en Karlskrona. Una vez en aquí, me enteré que al curso que hice, se podía apuntar cualquier estudiante que fuera a estudiar en cualquiera ciudad de Suecia. Yo sabía que estos dos chicos iban a estudiar en la KTH, incluso les dije que les avisaría cuando fuera a Estocolmo, pero no lo hice y jamás me lo hubiese imaginado, y menos aún en ese barco!! ¡Qué pequeño es el mundo! Nos hicimos una foto para dar constancia pero está en la cámara de Pablo y aún no me ha pasado sus fotos. Ya la colgaré en flickr o en otra entrada posterior
Ya en la otra isla fuimos a Skansen. No sabría cómo definirlo pues es un sitio que tiene desde animales, casitas típicas suecas y hasta un mercado. Según este enlace, es el museo al aire libre más viejo del mundo con un zoo en su interior.
Algunos animales escandinavos…
Algunos alces.
No sé si se aprecia en la foto, pero son bichos bastante grandes, más altos que los caballos. La verdad es que no sabía que fueran así
Según vas paseando por Skansen te vas encontrando casitas de madera a las que puedes entrar. Entramos en una de ellas y nos encontramos a una mujer sentada junto a un fuego en lo que parecía el salón/dormitorio de la casa, cepillando matojos de pelo de ardilla. Pablo le preguntó que si esa era una casa típica de Suecia y entonces la mujer, a la vez que seguía dale que te pego al pelo de ardilla, nos contó algo de historia de Suecia y cómo vivían antiguamente. Al principio choca un poco ver a una mujer, vestida como en el siglo XIX, sentada en una silla, pero de eso se trata, de conocer sus costumbres, conversar con los “anfitriones” y ver un día normal de aquella época. Más tarde nos encontramos a otra mujer en su casa haciendo un jersey de lana. Me paeció cuanto menos, curioso.
Según una de estas dos mujeres, habíamos sido muy afortunados de ir a Skansen en ese fin de semana que es el único al año en el que ponen un mercadillo (siempre me quedará la duda de si fuimos “super afortunados” o simplemente, como la mujer sabía que era la primera vez que íbamos, nos dijo eso para que fuéramos y por supuesto compráramos algo…).
En el mercado había de todo, salmón, mermeladas, embutidos, vinos… En algunos puestos incluso te daban algo a probar. Yo me abstuve, pero Pablo probó una especie de pastel de carne hecho con cerdo y ternera. Dice que estaba bueno…
También había una típica banda animando la tarde
Según íbamos paseando por Skansen nos encontrábamos cosas como éstas…
De camino al metro tomé alguna fotos chulas de la ciudad, aquí pongo una pequeña muestra
El teatro real en obras
Esa noche nos quedamos en la common room de la residencia de Pablo y nos pusimos a jugar a algunos juegos. Estuvimos muy de tranqui pero lo pasé muy bien.
Y poco más tengo que contar de Estocolmo. El domingo me fui, por los pelos, porque íbamos con el tiempo muy ajustado y corrimos mucho, por Kista, por el metro, por la estación de tren, en el aeropuerto… Al final y trás llamar a Mario para que me dijera mi código de reserva porque me olvidé de apuntarlo de nuevo (sí soy lo peor, lo sé), conseguí la tarjeta de embarque (sin facturar eso sí) y montarme en el avión a tiempo.
Una curiosidad. Leyendo la revista que te dan en el avión me encontré con esto y me hizo tanta gracia que me tuve que llevar la revista a casa y hacerle una foto a esto
Un beso a todos y hasta la próxima.
Mis últimas andanzas
Tras los clamores populares, especialmente de Jorge, aquí va esta entrada. Quizá sea un poco larga pues llevo casi dos semanas sin escribir. Intentaré no dejarme nada de lo que he ido haciendo estos días.
Agosto:
El curso de sueco continuaba, aunque yo estaba en modo PASIVO ON, porque tenía (tengo) que aprobar las de septiembre como fuera. Por eso, y acompañada de Manu, íbamos todas las tardes (y alguna mañana) a la biblio de la BTH a estudiar. Realmente a la biblio no íbamos, porque ésta cierra a las 15.00 en horario de verano y las 18.00 habitualmente. En la BTH y probablemente, en otras universidades suecas, te encuentras mesas por cada pasillo al que vas. Así que Manu y yo nos poníamos en unas mesas redondas que hay cerca de las clases donde yo iba a sueco y en las que teníamos luz natural. También hay muchas salas de estudio, pero siempre están llenas de pakistanís o cerradas con llave.
Esta es la tarjeta que nos hace todopoderosos en la BTH. Todo el mundo la tiene y nos permite, básicamente, acceder a la universidad o a las salas de ordenadores. Para consegiurla, tuvimos que ir a la Student Union, una asociación de estudiantes en Suecia a la que todos los estudiantes han de apuntarse. Los Erasmus, no pagamos cuota el primer semestre, creo que en el segundo nos harán pagar unas 230 koronas o algo así… La tarjetita cuesta 50Kr, dinero que te reembolsan cuando la devuelvas. También al apuntarte a la Student Union, nos dan una tarjeta (la amarilla de la foto) que nos permitre viajar gratis a Ronneby y Karlshamn, donde están otros campus pertenecientes a la BTH. Caduca el 31 de marzo de 2009 (por aquello de los estudiantes que sólo están seis meses, digo yo) y nos la renovarán cuando paguemos la cuota.
Se acercaba el día del examen de sueco y pese a que pasaba del curso un poco, me picaba el hecho de poder suspenderlo así que me puse el fin de semana de antes a estudiar. El examen de sueco constaba de tres partes. Un examen escrito, una redacción y un examen oral. El examen escrito fue bastante sencillito, más aún sabiendo de antemano el tipo de preguntas que nos iban a hacer ya que unas chicas que tenían que irse a Estocolmo, lo hicieron unos días antes y nos filtraron alguna que otra cosilla
. La redacción consistía en una composición formada por todas las berättas (ejercicios en los que escribíamos un poquito sobre nuestra vida) que nos iban mandando durante el curso y que se suponía que debíamos ir haciendo poco a poco. Debíamos unirlas (un total de 10 berättas) a modo de historia y entregarla el dí del examen. Por último, en el examen oral teníamos que hacer una presentación de nosotros mismos, o sea, decir más o menos lo que habíamos escrito en la redacción pero de memoria para ver cómo pronunciábamos.
Y llegó el día del mega examen. Lunes 25 de agosto, mi cumpleaños, por cierto. Hicimos las presentaciones por grupos de cuatro, y después el examen escrito todos juntos. Después de todo, la cosa no fue nada mal: saqué un 50 sobre 70 que viene a ser una C.
Del día de mi cumple decir que el domingo a las 23′50 me llamó Pablo, a las 23′59 mis papis, hermana y abuela por Skype, y simultáneamente iba recibiendo SMS en ambos móviles y mensajitos por el Tuenti. Gracias a todos por acordaros!!
Ese día llegó un chico español nuevo a Minerva, Mikel de Bilbao junto con un amigo Esteban, puesto que se vinieron en coche desde España (hay que estar locos…).
Sobre las 6 de la tarde, llaman a mi puerta y aparecen Manu, Ángel y Per con un bizcochito con cuatro velas y cantándome el “Happy Birthday to you” en medio del pasillo. Les invité a pasar y estuvimos un ratillo charlando y tomando el bizcocho. No caí en hacerle una foto, qué pena
Por la noche tuvimos fiesta. Curiosamente no la de mi cumple que la tuvimos que postponer para el día siguiente, sino una que organizaban Angelika y Monika, dos polacas del curso de sueco que inauguraban por fin su piso en Galgamarken. Fuimos sobre las nueve (pese a que estábamos convocados a las ocho) y la verdad es que la fiesta estuvo muy guay.
Al día siguiente, nos daban las notas de sueco y Lina (la jefaza de Relaciones Internacionales) junto con las profes de sueco, nos invitaron a un “desayuno” típico sueco. Aquí les encanta el muesly, se lo toman con un yogur líquido de cualquier sabor. También se estila mucho el caviar en tubo de pasta de dientes (me da un asco cada vez que lo veo…) sobre todo tipo de variedades de pan. Estuvo curioso el asunto. Una vez, más sin fotos que lo documenten… Soy un desastre, lo sé.
Esa noche sí celebraba mi cumple. Propuse que cada uno llevase algo para comer. Por mi parte, hice una tortilla de patata y dado que la lié bastante al darle la vuelta, sólo pondré la foto previa…
Ese mismo día, teníamos una “Crayfish Party” con los del curso de sueco, que nuevamente Lina organizó. Las “Crayfish Parties” o “Fiesta del Cangrejo” son muy típicas aquí. Básicamente lo que se hace en ellas es comer cangrejos de río y cantar canciones tontas para posteriormente acabar brindando y tomando un chupito de vodka. La fiesta comenzaba a las 19′00, pero nos dijo Lina que fuéramos a las 17′30 para ayudar a preparar las cosas. A mí me fue imposible ir tan pronto puesto que tenía que hacer la famosa tortilla. Recogí a Ángel a las 19′00 y convencimos a Manu para qe se viniera. Pensábamos que la fiesta sería en el Campus y allá que fuimos. Tras dar vueltas y vueltas decidimos llamar a Lina que nos indicó dónde estaban. Manu se rajó y al final no vino y Ángel y yo al cabo de un buen ratito y dudando de cada paso que dábamos llegamos a la fiesta. Tomé un cangrejo, por esto de probar las costumbres suecas. No estuvo mal, un tanto insípido así que me tiré a por el pan con queso
. Aquí pongo algunas fotillos de la cena/fiesta.
A eso de las nueve, decidimos marcharnos para “organizar” mi fiesta de cumple. Preparé sangría (20 litros en dos tandas). Al principio estaba todo un poco muerto, la gente sentada en el sofá viendo la tele. Más tarde pusieron música y mejoró la cosa. Lo mejor fue cuando llegó la gente del curso de sueco una vez terminada la Crayfish Party. Fue cuando liquidaron el primer cubo de sangría (que les encantó) y tuve que hacer el otro
La gente del curso de sueco empezó a marcharse sobre la 1, ya que la mayoría debía coger un tren al día siguiente para irse a sus respectivos destinos. No recuerdo a qué hora acabó la fiesta, sólo sé que me acosté sobre las 4 de la mañana terminando de hacer la maleta y ordenando un poco la habitación porque al día siguiente, Manu y yo, cogíamos también el tren para Copenhague bien prontito.
Menos mal que cogimos el tren una hora antes de lo que quería Manu porque tuvimos bastante retraso (casi una hora) por la dichosa lluvia. Una vez en el aeropuerto pedimos un bocadillo y a esperar.
Después de tres horitas en el avión daba gusto caminar por el finger hacia la terminal. Se notaba el calorcito y que estábamos en España!!
Esa noche fui con mis padres a tomar algo y prontito a la cama que tocaba madrugar y reponer fuerzas para una dura jornada de estudio en la ETSIT.
El sábado 30 celebré mi cumpleaños en casa y por la tarde fui al aeropuerto a recoger a Pablo que llevabamos un mes sin vernos. ¡Qué ganas tenía!
Septiembre:
Y llegó el indeseado día: 1 de septiembre, mi primer examen, ELMG, y el comienzo de la muerte. Gracias a que me miré horas antes el examen de febrero y a las magistrales clases de Almu, creo que lo puedo aprobar. Después del examen fuimos a cenar al Tony Roma’s y recibí mis regalitos de cumple/dos años: unaas zapatillas de andar por casa muy calentitas, dos pares de pendientes y una colonia, Amor Indian Holi, que huele genial
. ¡¡Muchas gracias Pablo!!
El resto de exámenes no fueron del todo mal. Espero aprobar al menos dos…
Llegué hace cuatro días y por aquí todo sigue igual. Ha venido más gente nueva, las clases han empezado y el finde bien. A destacar la “Beer Competition” del viernes celebrada en Minerva previa a nuestra salida al Nivå, sin duda el mejor sitio para salir en Karlskrona.
Creo que es suficiente por hoy. A partir de ahora, espero poder actualizar con más regularidad el blog para así no daros la chapa con una mega entrada como esta, y así no me de a mí tampoco tanta pereza escribirla.
Que paséis una buena noche. Por cierto, mañana clase a las 8 de la mañana…
Día de despedidas…
Hoy era mi útimo sábado en España y qué mejor que pasarlo con los amigos despidiéndonos.
Primero quedé con David, recién llegado de su super viaje por La India, Tailandia, Nepal y China, Nuria, Álvaro y Jaime. Tras postponer la cita media hora por problemas técnicos, por fin aparecen los cuatro por el metro de Ventura Rodríguez y nos dirijimos al Bora Bora, un sitio muy chulo ambientado, en el que sirven cócteles en unos originales vasos, que si quieres, puedes comprar.
Para sorpresa nuestra, el sitio no habría hasta las 8 por lo que hacemos tiempo en el McDonalds, mientras que David vuelve a su casa a coger cierta bolsita que se había olvidado…
Una vez en el Bora Bora, me pido por recomendación de la camarera un “Tiki Tiki”, un cóctel formado por piña, granadina y ron. Para que os hagáis una idea, el mejunge sabía a Biofrutas con ron. Estaba muy rico. Aquí os dejo una foto de los cóctels.
¡Por fin vuelve David! Y con él una “sorpresita”: mi regalo de cumpleaños (aún quedan dos semanas pero como estaré en Suecia han preferido dármelo ahora
). Se trata de una agenda con fotos y comentarios en los días más destacados del año, rememorando momentos pasado y recordando fechas importantes como los cumpleaños. Todo esto acompañado de muchas muchas fotos y mensajitos muy divertidos
. ¡Muchísimas gracias! Me ha encantado.
Después de despedirme definitivamente (qué mal suena esto) de Nutri y David, voy a Moncloa que había quedado con Berta y Juan, mis primos. Les acompañaba Alberto, un amigo de Juan. Fuimos a cenar a un sitio, (no recuerdo su nombre) donde ponen tablas con patatas y el acompañante que pidas (pollo, ternera, alitas…) con un mogollón de salsas, del estilo del Gandarío, de hecho están en la misma calle, Gaztambide. Pedimos uan tabla de alitas con ocho salsas, ¡ocho! y estuvimos hablando acerca de nuestros futuros inminentes. Mi prima Berta también sale de Madrid para estudiar con una beca Séneca a Tenerife. Seguidamente fuimos a un pequeño pub, “Dos con cincuenta”, con el techo lleno de espejos… Estuvimos tomando algo y charlando. Lo pasé muy bien.
Espero poder escribir una última vez más desde España contandoos lo nerviosa que estaré (y estarán por aquí).
Buenas noches!































