Va de fiestas…
Esta semana podría llamarla La semana de las fiestas; tres fiestas en tres días seguidos.
La primera fue el miércoles: fiesta de cumpleaños de Ángel y Thalia. Lo celebraron en Minerva. Hubo sandwiches, patatas, bebida y hasta velitas
Aquí unas fotos de la fiesta:
El que vayamos todos con algo rojo no es casualidad, fue el dresscode que puso Ángel para la fiesta.
Y cómo no la tarta, hecha por George, el cocinero oficial de Minerva (al pobrecillo le tenemos explotado).
Depués la gente salió de fiesta, yo me quedé porque tenía clase al día siguiente a las 8 am.
EL jueves, fue la fiesta de despedida de María, una chica de Madrid. Hicimos una cena. George volvió a cocinar de nuevo para todos, macarrones gratinados. Mikel hizo su tercera tortilla con la Chef 2000. ¡Qué rica estaba!
Cenamos y tomamos de nuevo tarta (ese día George creo que no salió de la cocina). Y como es habitual, vimos un video de despedida que Omar hizo para María. Después salimos de fiesta por el centro.
La última fiesta (y la mejor) de la semana fue el viernes: Animal Party. Debíamos ir disfrazados de algún animal así que estuvimos todo el viernes de compras buscando cosas para nuestros disfraces. Isa fue de mariposa, Mikel de mosca, Ángel de oso polar, Per de gato… y yo de abeja
Y salimos así por Karlskrona… Aquí estamos cantando en el bus yendo al centro.
A ver si actualizo flickr de una ver y pongo el resto de las fotos de las diversas fiestas.
Esto es todo por hoy, por cierto, muchas felicidades papi!!
Llegada a Karlskrona
Llegué al aeropuerto a eso de las 9’30. Allí estaba ya Manu acompañado de sus padres. Yo fui con los míos, mi hermana y Álvaro. Después de las presentaciones nos disponemos a facturar; momento crucuial, ¿pagaré sobrepeso? La maleta de Manu pesaba 30Kg y pagó un sobre peso de 7. La mía 36kg… me dice la azafata que por sentencia judicial, los trabajadores se puede negar a cargar con más de 32Kg aunque se haya pagado el correspondiente sobrepeso. Así pues, mochila en mano, abrimos mi maleta y a sacar 4Kg… ¡Misión conseguida! Regresamos al mismo mostrador y me hacen pagar 4kg de sobrepeso (Manu tenía un bono de 10 por 3’50€/kg).Después de un buen rato peleándose con el programa, la chica nos dice que no puede hacerlo así que “nos los perdona”.
Tomamos algo para hacer hora y a las 10’45 vamos hacia el control. Pasamos sin problema, excepto que revisaro la mochila de Manu (con mis cosas). Me preguntó el segurata si llevaba comida, dije que sí y la soltó.
Embarcamos en la puerta H11. Y a las 12’10 nuestro avión despegó. En 2horas y 40min estábamos ya en Copenahgue. Las maletas tardaron en salir unos 15-20 minutos. Salimos de la terminal directos a la estación. [Para quien esté interesado en venir a verme
. La estación de tren está en la misma terminal. Sales y a unos 50 metros todo recto te la encuentras. Los trenes hacia Karlskrona salen cada hora y para pagar con tarjeta hay una maquinita para pasarla previo PIN]. Como iba diciendo, llegamos a la taquilla a las 15’50. Preguntamos por los billetes y nos dice el chico que el tren sale en 5 minutos. Los compramos raudos y veloces y corremos al anden. Luego nos dimos cuenta que tan sólo es bajar una rampita y te caes al tren y que no hacía falta darse tanta prisa. Tardó algo más, 5 minutos. Pero al fin llegó. Montamos, acoplamos las maletas donde pudimos y otras 3 horitas de viaje. Aquí pongo una foto que tomé durante el viaje.
A todo esto, me llamó Ángel, un chico español que también está en Minerva (la resi) y que me recogió las llaves el viernes. Me dijo que estaba de excursión en Karlshamn y que le había dado mis llaves a María, otra española, que estaría esperándonos en la estación para acompañarnos. La verdad es que le tengo que agradecer a Ángel mucho
A las 19′10 llegó el tren a Bergassa, la penúltima parada de Karlskrona y a 10 minutos de la residencia. Allí estaba María con otro chico de Minerva, Chamila. Y por fin vi mi ansiada habitación. La verdad es que está chuli. Lo peor, que la ducha no tiene plato de ducha, que el pasillo huele a comida indio-china-pakistaní y una cosa, que muchos seguro se reirán, es que a penas me veo la cara en el espejo del baño y llego con “dificultades” a la barra de las perchas (a ver si un día de estos la desatornillo y la bajo un poquito más:$).
Sobre las 8 acompañé a Manu a la parada del bus porque el dormía en un hostal en Trossö. De nuevo en la habitación, deshice la maleta y “organicé” esto un poco. Aunque creo que mañana voy a recolocar las cosas de los armarios que las tengo muy esparcidas y necesitaré el armario pequeño para algo de comida y utensilios de limpieza. Pero eso ya mañana…
Decir también, que Ángel llamó a mi puerta sobre las once para ver qué tal estaba y contarme un poco más cómo van las cosas por aquí, el curso de sueco, etc.
Buenas noches
11 horas
Once horas son las que quedan para que mi avión, si no surge ningún imprevisto, despegue. El vuelo dura tres horas y diez minutos. Para quien no lo sepa aún, vuelo a Copenhague. Sí, lo sé, me voy a Suecia… Pero esa es la forma más fácil y económica de ir. Luego de he coger un tren que sale directamente desde el aeropuerto, que según me ha dicho Ángel, un chico que ya está allí, va directo a Karlskrona, sale cada hora a en punto, cuesta 220 koronas y dura tres horas y cuarto. En total, mínimo unas seis horas y media de viajecito. Y todo esto acarreando una maleta más grande que yo, el portátil y un bolso con la jirafa que me regaló Pablo incluida…
Esperemos que todo salga bien. No se retrase el avión, pueda coger el tren sin problema, y llegue a Karlskrona y esté ya Ángel con mis llaves.
Haré muchas fotos a todo y espero poder mañana escribir otro poquito diciendo al menos que estoy viva.
¡Por fin tengo Blog!
Si, a cuatro días de marcharme a Suecia, al fin cree el Blog y a cuatro días de marcharme ya tengo casi hecha la matela… Ya sé que es pronto aún pero si no a mi madre le da algo
(mami no te enfades). Como digo, me voy a una pequeñita ciudad del sur de Suecia llamada Karlskrona. Voy a hacer cuarto en la BTH (Blekinge Tekniska Hösgkola). Aquí podéis ver una foto del centro de la ciudad:
He de decir que lo peor de todo esto fue buscar alojamiento. En Karlskrona no te buscan residencia ni nada por el estilo. Te has de registrar en una web de una empresa sueca, como cualquier otro sueco, introduces tus preferencias y te aparecen los apartamentos disponibles. Tienen un sistema un tanto peculiar de listas de espera y de, con perdón, mariquita el último. Total que tras dos semanas madrugando como nadie y gracias a mi santo padre, más madrugador que nadie, conseguí (me consiguió) una habitación de 22 metros cuadrados, a 3 minutos de la universidad con cocina, baño, lavadora propios. En cuanto llegue, haré fotos.
Como he dicho, llego el lunes, pero mi curso de sueco, por el que por cierto me pagan, empezó ayer. Así que cuando llegue voy a flipar bastante, porque según Pablo, que lleva ya una semana en Estocolmo y 4 días de curso, es muy muy difícil. Espero poder aprender algo, me gustan los idiomas y sueco… ¿por qué no?
De momento me despido por hoy. Intentaré escribir antes de marcharme y una vez allí hacerlo con regularidad.
Un abrazo!















